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| GRUPO DE SEXTO GRADO PROFE ALEX EN EL PROYECTO DE RECICLAJE "CONTENEDORES DE BASURA" |
MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA
martes, 23 de abril de 2013
BIOGRAFIA
MIGUEL
HIDALGO
Hijo
segundo de don Cristóbal Hidalgo y Costilla, administrador de la hacienda de
San Diego Corralejo, y de doña Ana María Gallaga Mandarte, tuvo tres hermanos.
A los 12 años marchó a la ciudad mexicana de Valladolid (actual Morelia), donde
realizó sus estudios en el Colegio de San Nicolás. Ya bachiller en 1770, marchó
a al ciudad de México para cursar estudios superiores.
En
1773 se graduó como bachiller en filosofía y teología, y obtuvo por oposición
una cátedra en el mismo Colegio de San Nicolás. Durante los años siguientes
realizó una brillante carrera académica que culminó en 1790, cuando fue
nombrado rector del Colegio de San Nicolás. En 1778 fue ordenado sacerdote; al
recibir las órdenes sagradas ocupó varias parroquias, hasta que a la muerte de
su hermano Joaquín, en 1803, lo sustituyó como cura de Dolores, en Guanajuato.
Hombre
muy culto y profundo conocedor de las ideas de la Ilustración, las puso en
práctica entre sus feligreses, en su mayoría indígenas, en el intento de mejorar
sus condiciones económicas y de vida. Para ello les enseñó a cultivar viñedos,
criar abejas y dirigir pequeñas industrias, lo que le valió el apoyo
incondicional de sus feligreses.
En
1808, la invasión a España por las tropas napoleónicas y la consiguiente
deposición de su monarca Carlos IV, y de su hijo Fernando VII, generaron gran
oposición tanto en España como en América. Surgieron entonces numerosos grupos
de intelectuales que discutían en torno a los problemas de la soberanía y la
forma de gobernarse. En 1809 Hidalgo se unió a una de esas sociedades secretas,
formada en Valladolid, cuyo fin era reunir un congreso para gobernar el
Virreinato de Nueva España en nombre del rey Fernando VII, que en ese momento
se encontraba preso de Napoleón, y en último caso lograr la independencia.
Los
conjurados planeaban levantarse en armas contra el virrey de Nueva España el
primero de octubre de 1810, pero fueron descubiertos a mediados de septiembre.
Hidalgo y algunos otros conspiradores lograron ponerse a salvo gracias al aviso
de Josefa Ortiz de Domínguez y se trasladaron a Querétaro,
donde Hidalgo se reunió con Ignacio Allende.
El
16 de septiembre de 1810, Hidalgo enarboló un estandarte con la imagen de
Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México, en el que se podía leer:
"Viva la religión. Viva nuestra madre Santísima de Guadalupe. Viva
Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno". Hidalgo lanzaba
así el llamado Grito de Dolores, que supuso el inicio de la revuelta;
junto con Allende, consiguió reunir un ejército formado por más de 40.000
miembros.
Miguel Hidalgo en una pintura mural de Juan O'Gorman
El
21 de septiembre, el ejército de Hidalgo y Allende capturó Celaya, por lo que
Hidalgo fue nombrado capitán general del Ejército Libertador e Ignacio Allende
fue ascendido a teniente general. El obispo electo de Michoacán publicó un
edicto el 24 de septiembre en el que eran excomulgados Hidalgo, Allende, Aldama
y Abasolo. Seguidamente tomó las ciudades de Salamanca, Irapuato y Silao, hasta
llegar a Guanajuato.
El
17 de noviembre Hidalgo se encaminó hacia Valladolid con siete mil hombres de
caballería y doscientos cuarenta infantes, todos mal armados, entrando el 26 en
Guadalajara, pero no logró llegar a la ciudad de México. En Guadalajara,
Hidalgo expidió una declaración de independencia y formó un gobierno
provisional; además decretó la abolición de la esclavitud, la supresión de los
tributos pagados por los indígenas a la Corona y la restitución de las tierras
usurpadas por las haciendas. A finales de año había perdido ya Guanajuato y
Valladolid.
El
11 de enero de 1811 fue derrotado cerca de Guadalajara por un contingente de
soldados realistas. Hidalgo huyó hacia Aguascalientes y Zacatecas, con la
intención de llegar a Estados Unidos para buscar apoyos a su causa, pero fue
traicionado por Ignacio Elizondo y capturado en las Norias de Acatita de Baján
el 21 de mayo de 1811. Conducido a Chihuahua, Hidalgo fue juzgado en consejo de
guerra y condenado a muerte. Lo degradaron como sacerdote y lo fusilaron en la
mañana del 30 de julio de 1811. Su cabeza, junto con la de Allende y otros
insurgentes, se exhibió como castigo en la alhóndiga de Granaditas de
Guanajuato.
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